THEY DID IT AGAIN (LO HICIERON DE NUEVO)
La primera opción para este artículo fue directamente dejarlo en blanco y no escribir nada, porque verdaderamente poco se puede decir de este equipo que no se haya dicho antes. Es que, además, todos los partidos de play offs tuvieron la misma estructura: rivales a priori inferiores, contextos adversos, triunfos épicos. Sin embargo, ensayaré alguna opinión.
Acerca del juego, sólo diré que hubiese sido una gran injusticia que Inglaterra se llevase un triunfo cuando después del gol resignó todo intento de jugar al fútbol y se dedicó desvergonzadamente a defender cómo sea esa mínima ventaja. Ellos, los inventores del juego, renunciaron a jugarlo. Fue tan evidente eso que, al menos yo, siempre estuve con la sensación de que el empate iba a llegar, por decantación. Así, con una Argentina muy superior en el último cuarto del partido (léase, tras la pausa “de hidratación” del segundo tiempo), el triunfo de La Scaloneta fue merecidísimo e irrefutable.
Dicho eso, me voy a quedar con otros dos momentos.
El primero, completamente inesperado, cuando tras el partido un par de jugadores desplegaron una bandera reivindicando a las Malvinas, argentinas por supuesto. Una definición política extraordinaria e impactante que, ojalá, no le traiga a la Selección alguna sanción de parte de la FIFA.
El segundo tiene que ver con el pago chico. Porque, al margen de algunos disturbios que se reportaron en las adyacencias del Centro Cívico, una vez más los bolivarenses vivimos una fiesta, con esa comunión tan particular que nos provee la Selección Argentina. Calculo que más de mil personas con camisetas, gorros, banderas, cornetas, pelucas albicelestes, celebraron, disfrutaron, se emocionaron y se abrazaron entonando distintas canciones de esas que sabemos todos, aunque sean nuevitas y se hayan creado para este Mundial.
Qué lindo ver una vez más a la ciudad reunida en torno a una alegría común. No pasa casi nunca y pasa gracias a la Scaloneta. Porque estos pibes, los jugadores -algunos ya no tan pibes- contagian una pasión, una garra, una entrega, una constancia, una determinación, en definitiva, una argentinidad, de la que es imposible no mimetizarse. A veces creemos que nos sobran motivos para que nos avergüence ser argentinos, pero llegan estos muchachos y nos inyectan suculentas dosis de orgullo nacional.
Falta España el domingo, pero para muchos hoy ya se ganó algo más que una Copa, se ganó dignidad y respeto eterno. A falta de una mano, que hoy el VAR deschavaría, hoy estuvo presente “el alma de Dios”. Y se hizo justicia.
Los jugadores una vez más dejaron el alma en la cancha y tuvieron su premio. Lo hicieron de nuevo. O, para decirlo en inglés y que nos entiendan, they did it again.