“MI VIDA PASA POR EL VOLEY”: RODRIGO MARTÍNEZ GRANADOS RECORDÓ LA ERA DORADA DE BOLÍVAR, A 23 AÑOS DEL PRIMER TÍTULO
Rodrigo Martínez Granados repasó su llegada a Bolívar en 2002 para integrar el proyecto de vóley impulsado por Marcelo Tinelli, recordó cómo decidió radicarse definitivamente en la ciudad junto a su familia y analizó el presente de la disciplina. En una entretenida entrevista con Lisandro Przewolka en “Todo Esto que Pasa”, el entrenador y ex armador aseguró que el vóley “es mi vida” y reconoció que todavía mantiene la esperanza de ver renacer un equipo profesional en Bolívar.
Martínez Granados contó que llegó desde Buenos Aires luego de recibir el llamado de Ricardo Solla, asistente de Daniel Castellani, cuando todavía no tenía club para disputar la Liga Nacional. Explicó que el proyecto lo sedujo tanto por la estructura que se estaba armando como por la posibilidad de trabajar con entrenadores que conocía desde hacía años. “Era la primera vez que yo me iba de Buenos Aires para jugar en otro lado”, recordó, y señaló que por entonces ya tenía 30 años, era padre de familia y también trabajaba como entrenador desde los 17. Sobre sus primeras impresiones de la ciudad, aseguró: “La verdad que me encontré con una ciudad hermosa”, y destacó especialmente los bulevares y el perfil pintoresco de Bolívar.
El actual integrante del cuerpo técnico de las selecciones juveniles argentinas relató que su vínculo definitivo con Bolívar comenzó casi desde el primer día, cuando integrantes del equipo como Willy Paredes le insistían para que se instalara en la ciudad y armara las divisiones inferiores. Aunque al principio rechazaba la idea porque se consideraba “bicho de ciudad”, con el tiempo el proyecto tomó forma y decidió probar suerte junto a su esposa y sus hijas. “Decidimos probar un año, y bueno, acá estamos. 21 años ya”, expresó. También destacó que, pese al final del vóley profesional tras la pandemia, eligió quedarse definitivamente en Bolívar junto a su familia.
Durante la charla, Martínez Granados repasó distintos momentos históricos del club, como el año en que el proyecto estuvo cerca de desaparecer y nació el movimiento “Bolívar no se va”, que permitió sostener al equipo con una estructura más local. Reconoció que desde el inicio sabían que el proyecto dependía del impulso económico de Tinelli y que en cualquier momento podía terminarse. “Nosotros lo sabíamos desde el día uno”, afirmó. También recordó que la pandemia suavizó parcialmente el impacto del cierre definitivo porque la Liga estuvo detenida durante mucho tiempo, aunque admitió que fue “un duro golpe” dejar atrás el movimiento que generaban los partidos y la identificación de la ciudad con el vóley.
Por último, el entrenador analizó el presente de la Liga Nacional y consideró que el deporte perdió visibilidad después de la pandemia y la salida de muchos jugadores al exterior, aunque valoró que la competencia haya logrado mantenerse. También sostuvo que el vóley sigue siendo un deporte menos popular porque requiere mayor técnica y aprendizaje que otras disciplinas más accesibles. Aun así, aseguró que mantiene intacta la ilusión de que el profesionalismo pueda volver a Bolívar en algún momento. “La esperanza nunca se pierde”, afirmó. Sobre su relación con el deporte, fue contundente: “Toda mi vida pasó por el vóley”, y remarcó que no encuentra otra palabra para definir algo que atravesó toda su historia personal y profesional.
