SEVERO ARCÁNGELO Y RAFA DOORISH + BANDA, LE DIERON MÁS AÑOS DE VIDA A LA ESCENA MÚSICAL LOCAL

En medio de la vida cotidiana, que siempre sigue, a veces me doy el gusto de presenciar momentos de espectáculos locales. Este viernes y sábado pude disfrutar los potentes shows que tuvieron lugar en Casa Negra y en Artecón, con Severo Arcángelo y Rafa Doorish respectivamente.

Severo es la nueva banda liderada por Leo Curutchet. Como contó el propio Leo, la banda lleva ese nombre por un personaje de un libro de Leopoldo Marechal y tiene como esencia ungir al rock de autor en el plano musical. Salvo un par de excepciones sobre el final, interpretaron todas canciones propias, con letras de Curutchet y música compuesta entre toda la banda, que se complementa con un virtuoso Nico Holgado en la guitarra, un cada día más sólido Bruno Irastorza en el bajo y un desacatado (en el mejor de los sentidos) Lolo Blandamuro en batería.

Severo Arcángelo le imprimió a la noche del viernes una fuerza y una contundencia inusitada, hizo despegar de la silla a más de uno y, sobre todo los más rockeros de los espectadores, no pudieron contener los clásicos movimientos de cabeza para acompañar esos acordes potentes y esa voz afinada y estridente de, acaso, el mejor frontman de Bolívar.

Eso fue el viernes. Lo del sábado fue la frutilla del postre. Dani López, con su ya garantido “Cable a Tierra”, armó un “fechón” -como suele decir ella- en la hermosa sala de Artecón. Rafa Doorish trajo consigo todo su bagaje de canciones, de experiencias y, sobre todo, de sensibilidad, para compartir con un aforo que llenó los lugares disponibles.

No obstante, así como tantas veces vimos a Rafa solo, con su guitarra, y ese magnífico arsenal de recursos interpretativos, esta vez se despachó con un seleccionado de acompañantes. Adrián Pérez Quevedo estuvo en los vientos, Diego Peris con el violín, nuevamente Irastorza en el bajo, Juani Martínez en guitarra y Raúl Chillón dejó por un momento su rol institucional para reencontrarse con su amor y su talento en la percusión y la batería. Además, Maite Salduondo, Maia Acosta, Seba Cayre y Alina De Azevedo enaltecieron la noche creando extraordinarios dúos con el cantautor urdampilletense. Completó la escena un equipo técnico bien afinado, encabezado por el inefable Sergio Ramírez en el sonido.

Bolívar tuvo su fin de semana de música de autor. Creaciones surgidas de las cabezas y las mentes forjadas en estos lares, y también en tantos otros, por supuesto. Pero hay algo más: los lugares estuvieron repletos, como una confirmación -siempre necesaria- de que la música local tiene vida para rato.

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