SE CUMPLE UN AÑO DEL TORNADO QUE AZOTÓ A LA LOCALIDAD DE URDAMPILLETA

Este martes se cumple un año de una de las jornadas más tristes que recuerde Urdampilleta en los últimos tiempos. En la noche del 3 de noviembre de 2025, un violento fenómeno meteorológico, con características similares a un tornado, azotó la localidad y dejó a su paso un panorama desolador, con importantes daños materiales y escenas que rápidamente trascendieron las fronteras del Partido de Bolívar y llegaron a los medios nacionales. La fuerza del viento volvió a despertar, además, el recuerdo inevitable del devastador tornado de 1993.

La magnitud de lo ocurrido quedó reflejada en las cerca de 40 voladuras de techos registradas, entre ellas parte de la cubierta del Instituto Secundario, además de decenas de árboles y postes caídos y antenas retorcidas por la intensidad de las ráfagas. La localidad quedó sin servicio eléctrico debido a los daños en el tendido, mientras Bomberos Voluntarios, Policía, Defensa Civil, Protección Ciudadana y autoridades municipales trabajaban en las tareas de emergencia, relevamiento y asistencia a las familias afectadas. Pese a la violencia del fenómeno, no se reportaron víctimas ni heridos de gravedad.

Las imágenes de los destrozos impactaron profundamente y el temporal se convirtió en noticia en distintos medios de alcance nacional. Pero más allá de los daños visibles, aquella noche dejó una huella emocional en los vecinos, que debieron afrontar la incertidumbre, el temor y la difícil tarea de reconstruir lo que el viento había destruido. La memoria de aquella jornada sigue presente, especialmente para quienes vieron sus viviendas y pertenencias afectadas.

A un año de aquel episodio, Urdampilleta logró recuperarse con esfuerzo, solidaridad y el empuje de una comunidad acostumbrada a levantarse frente a las adversidades. Aunque todavía persisten algunos vestigios, principalmente emocionales, el pueblo supo reconstruirse y volver a ponerse de pie. Como tantas veces a lo largo de su historia, la localidad encontró en su propia gente la fuerza para resurgir, sin olvidar aquella noche que dejó una marca imborrable.

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