NICOLÁS TERRERA, EL BOLIVARENSE QUE CONVIRTIÓ A SUDAMÉRICA EN SU RUTA Y SU CASA
Nicolás Terrera lleva más de siete años recorriendo Sudamérica y ya superó los 30 mil kilómetros en bicicleta, en un viaje que comenzó en 2018 como mochilero y que luego continuó sobre dos ruedas. El cicloviajero bolivarense atravesó Argentina, Paraguay, Brasil, Guyana Francesa, Surinam, Guyana, Venezuela y actualmente se encuentra nuevamente en Colombia, acompañado hace 7 años por su inseparable perrita Zazu, quien se sumó en Ecuador. Tras completar una vuelta entera al continente, asegura que todavía no sabe cuál será su próximo destino.
Terrera regresó a Bolívar en 2024 luego de viajar en bicicleta desde Colombia y permaneció varios meses en la ciudad, aunque nunca consideró que el viaje hubiera terminado. “Por más que estuve parado unos meses, la cabeza sigue como trabajando en que uno sigue de viaje”, explicó. Luego volvió a salir y recorrió buena parte de Brasil, incluyendo sus costas, antes de internarse en una de las zonas menos conocidas para muchos sudamericanos: Guayana Francesa, Surinam y Guyana.
Sobre esa experiencia, contó que incluso él desconocía esos territorios antes de llegar. “Esos países los conocí mirando el mapa”, relató. En Guayana Francesa permaneció cerca de 90 días y atravesó también las dificultades propias del idioma. “Los primeros tres días fueron poco sufridos porque ni con el traductor me podía hacer entender a veces”, recordó. Allí, además, tuvo la posibilidad de presenciar un lanzamiento espacial desde el puerto de Kourou.


El recorrido continuó por Venezuela, donde Terrera destacó especialmente el contacto con las personas y los paisajes naturales. Sobre Venezuela, frente a las advertencias que había recibido acerca de la inseguridad, contó: “Los venezolanos tienen un corazón increíble, de las personas más más bonitas que he conocido en toda esta vuelta a Sudamérica, la verdad”. También resaltó las playas que conoció en ese país y la posibilidad de recorrer lugares con muy poco turismo extranjero. En el camino, además, la naturaleza ocupa un lugar central: animales, selvas y frutas que muchas veces encuentra mientras pedalea. “Muchas veces han sido mi desayuno: salir a pedalear y encontrar un árbol de mango y listo, ahí estuvo el desayuno natural, sano”, contó.
La vida cotidiana del viaje se sostiene con una carpa, trabajos ocasionales y el contacto con las personas que va encontrando. Terrera realiza artesanías, fabrica pulseras y colgantes con piedras semipreciosas y también toca música en peatonales, restaurantes, semáforos o esquinas. Ahora está en Barbosa, Antioquia, Colombia, justamente donde hace seis años armó su bicicleta y comenzó a pedalear. “Digo, ya completé una vuelta entera a Sudamérica pedaleando, no lo puedo creer”, señaló.