LA OBRA DE REACONDICIONAMIENTO DE LA RED DE AGUA POTABLE YA ES PARTE DEL PAISAJE

Nadie duda de la importancia de la obra ni de la trascendencia que tiene para la comunidad, pero alguien debería explicar por qué la obra de reacondicionamiento y recambio del sistema de agua potable en San Carlos de Bolívar resulta interminable. Se inició en julio de 2022 y hoy, 4 años después, sigue sin concluir, alterando la cotidianeidad de la ciudad.

“La obra tiene el fin de seccionar la red para eventuales reparaciones, garantizar las presiones y caudales de servicio necesarios instalándose válvulas esclusas en distintos puntos de la red para optimizar el funcionamiento de las mismas”, se explicó en su momento. Estamos todos de acuerdo en que la obra podía ser necesaria, en una ciudad que crece y se expande permanentemente.

Se supone, también, que ni el más pesimista de los funcionarios locales imaginó este escenario de dilación y, si alguno lo preveía, debería haberlo comunicado, preparar a la población para más de 50 meses de intervención en las calles.

Es que pasan los días, las semanas, los meses y los años y el panorama sigue siendo el de una ciudad “rota” en sus principales avenidas, principalmente en la rotonda de la Terminal, que muchas veces es una de las primeras imágenes que ven quienes visitan nuestra ciudad, además de ser una arteria clave para la accesibilidad de quienes viven “del otro lado de la 226”.

Los continuos trabajos en esa rotonda generan, también, que las ambulancias deban tomar calles internas para llegar hasta el Hospital o salir de él, con el riesgo que eso conlleva.

La situación ha dado origen a innumerable cantidad de memes (porque los argentinos hacemos humor con todo, incluso con lo que nos molesta), pero también son cada vez más frecuentes las expresiones de enojo genuino de parte de la comunidad. Y no sólo por la rotonda de la terminal, que es el sector de la ciudad que casi nunca dejó de estar afectado por la obra, de 2022 a esta parte, sino por otros tantos sitios donde se rompe el pavimento, se tapa con tierra, se generan pozos, se vuelve a tapar con tierra, después de largo tiempo se vuelve a pavimentar y, al cabo de unos meses, se vuelve a romper.

La comunicación siempre es fundamental y este caso no es la excepción. Se debería convocar a una conferencia de la que participen funcionarios municipales y representantes de MIAVASA, la empresa que lleva adelante la obra, y expliquen en qué etapa está, por qué se extendió tanto el plazo de finalización, cuánto tiempo más calculan que les llevará. Y si no es una conferencia, alguna voz “oficial” debería echar luz sobre el tema, aunque sea a estas alturas resulte un tema antipático.

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