LA MIRA EN EL SISTEMA EDUCATIVO: “UNO NO PUEDE SER DOCENTE SI NO TIENE UNA MIRADA OPTIMISTA”
La docente de Lengua y Literatura Yamila Carabajal, convocó a Qué Pasa en Bolívar para compartir su mirada sobre la educación actual, en contraste con otras voces que advierten sobre el deterioro de la enseñanza. Frente a los resultados de las pruebas estandarizadas, defendió la necesidad de analizar los procesos educativos y sus contextos, destacó el valor de la educación pública y gratuita y sostuvo que la escuela debe adaptarse a las nuevas realidades de los estudiantes.
Al referirse a los resultados de las pruebas PISA y Aprender, Carabajal consideró que no pueden interpretarse de manera aislada ni como una fotografía completa del sistema educativo. “Estamos hablando de que el resultado que obtuvimos en las pruebas PISA son el resultado de estudiantes que transitaron durante determinada cantidad de años un sistema”, señaló, al tiempo que remarcó la influencia del contexto económico y social. También cuestionó que las evaluaciones estandarizadas no siempre contemplen la diversidad de las aulas, en particular las necesidades de estudiantes con discapacidad o con distintas formas de acceder al aprendizaje. “Las pruebas son estandarizadas y se enfocan en los resultados. Ahora bien, esta pedagogía de enfocarse en los resultados contiene verdades y contiene también un poco de mito y un poco de borrar otras cuestiones”, expresó. Para la docente, esos datos deben servir para revisar las prácticas, pero sin perder de vista los procesos que hay detrás de cada resultado.
En su recorrido profesional, que lleva más de 20 años, Carabajal observó que la escuela secundaria atravesó numerosas transformaciones y consideró que la obligatoriedad del nivel fue una conquista, porque permitió ampliar el acceso a la educación a estudiantes que antes podían quedar afuera por razones económicas. En ese sentido, sostuvo que los alumnos deben ser reconocidos como sujetos de derecho y que esa perspectiva obliga a los docentes a revisar sus formas de enseñar. También planteó que el sistema educativo bonaerense tiene la capacidad de adaptarse a realidades diferentes, desde las escuelas urbanas hasta las rurales, aunque reconoció que los cambios requieren tiempo y nuevas herramientas. “Una de las grandes cosas que tenemos los docentes que tienen vocación es la capacidad de poder capacitarse”, afirmó, y advirtió que es necesario repensar las prácticas de manera permanente para responder a las necesidades concretas de cada grupo.
La tecnología es otro de los aspectos sobre los que Carabajal planteó una posición favorable. Como docente de Lengua, valoró las posibilidades de acceso gratuito a textos y otros materiales que brindaron herramientas como las computadoras del programa Conectar Igualdad. También relató experiencias de producción de libros digitales y concursos de poesía en los que lo central no era el formato de escritura, sino que los estudiantes pudieran crear y compartir sus trabajos. “Yo creo en las grandes posibilidades de la tecnología”, sostuvo. Frente a las discusiones sobre el uso de celulares, la lectura digital o la escritura a mano, propuso preguntarse cuál es el objetivo pedagógico de cada actividad: “¿Por qué le pedimos al estudiante escribir? ¿Qué fin tiene eso?”. Para ella, no existe una única respuesta válida para todos los alumnos, sino que las estrategias deben elegirse en función de los aprendizajes que se busca promover.
La experiencia de la pandemia también reforzó su convicción sobre la importancia de la escuela como espacio de encuentro. Carabajal recordó que aquel período dejó al descubierto dificultades de algunos docentes para trabajar con herramientas tecnológicas, pero también mostró la capacidad de aprender y adaptarse. Al mismo tiempo, evidenció que la educación no se limita a transmitir contenidos: el vínculo con compañeros, docentes y directivos forma parte de la experiencia escolar. “El vínculo es humano y por eso siempre va a existir la escuela”, sostuvo. En esa línea, destacó el lugar del diálogo para abordar los conflictos y construir formas de convivencia frente a una sociedad que, según señaló, muchas veces responde desde la violencia.
Para Carabajal, el desafío actual no consiste en intentar que los estudiantes aprendan como lo hicieron las generaciones anteriores, sino en comprender sus características, sus intereses y las condiciones en las que se desarrollan. Consideró que la motivación no puede depender únicamente de las calificaciones y que las propuestas deben permitir que alumnos con distintos niveles y capacidades puedan acceder al conocimiento. Aunque reconoció las dificultades y las falencias del sistema, insistió en que la educación tiene herramientas para transformarse a partir de la reflexión y la formación docente. Y concluyó: “La escuela siempre va a ser la mejor respuesta para una sociedad”.