DÍA DEL EMPLEADO DE COMERCIO: LA HISTORIA DE MARCELA SCHMIDT Y UNA VIDA LIGADA AL COMERCIO LOCAL
Con 42 años de trayectoria en el comercio de Bolívar, Marcela Schmidt atraviesa el Día del Empleado de Comercio con una historia marcada por distintos negocios, clientes y una misma vocación: atender y vender. Comenzó a trabajar a los 15 años, pasó por Pinturería Avenida, Supermercados Ardanaz y Galver, y desde hace 22 años forma parte de Pardo, donde recientemente asumió como encargada luego de haber rechazado varias veces ese puesto. A tres años de jubilarse, asegura que disfruta su trabajo, aunque reconoce que el comercio atraviesa uno de los momentos más difíciles que recuerda.
Marcela comenzó su recorrido laboral en 1984 y, después de pasar por distintos rubros, encontró en la atención al público aquello que más disfruta. “A mí siempre me gustó vender, tratar con el cliente”, contó. En Pardo llegó después del cierre de Galver, cuando Manuel Pardo se acercó hasta su casa para ofrecerle trabajo. Aunque durante años rechazó el cargo de encargada porque prefería continuar como empleada, finalmente lo asumió hace unos 15 días: “No pude decir que no porque queda mucha gente y al ser la más antigua tuve que agarrar el cargo”, explicó.
Desde su experiencia, Marcela observa una transformación profunda en los hábitos de consumo, con el crecimiento de las compras online y la competencia de plataformas como Mercado Libre. “Tenemos mucha competencia, la gente después de la pandemia se acostumbró a comprar desde su casa”, señaló. A eso suma la caída de las ventas, el menor poder adquisitivo y las dificultades para financiar productos de alto valor. “Como lo que estoy viviendo ahora no lo había vivido nunca, sinceramente”, afirmó. Para ella, además, la clave de la atención sigue siendo tratar a todos los clientes de la misma manera: “El cliente es el cliente, en las buenas y en las malas hay que atenderlo de la misma manera”.
A pesar de las dificultades, Marcela asegura que volvería a elegir el comercio y que recomendaría ese trabajo a quien se lo preguntara. Le quedan tres años para jubilarse y espera esa etapa especialmente para poder disfrutar de sus nietos, después de haber resignado durante su vida laboral buena parte de los momentos escolares de sus hijos. Y aunque reconoce que el comercio “es medio esclavo”, también admite que le costará dejarlo: “A veces cuando tengo las vacaciones estoy tan acostumbrada a trabajar que por ahí estoy en mi casa y digo, ‘¿qué hago?’”. Por lo pronto, hoy celebra su día trabajando y el lunes lo completará con el feriado trasladado del día de hoy.