CON DOCE CARAS NUEVAS, EL CLUB CIUDAD DE BOLÍVAR VOLVIÓ A LOS ENTRENAMIENTOS
En el regreso a los entrenamientos del Club Ciudad de Bolívar, cuatro de los doce refuerzos que se incorporaron para afrontar la temporada 2026 de la Primera Nacional tomaron contacto con la prensa. Guillermo Sánchez, Maximiliano Gutiérrez, Lautaro Villegas y Tomás Rambert coincidieron en remarcar el buen momento institucional del club, la seriedad del proyecto y el desafío que implica competir en una categoría “muy dura”, cuyo inicio está previsto para el 6 de febrero.
Tomás Rambert, quien llega tras su último paso por Los Andes y pertenece a Independiente, se mostró entusiasmado desde el primer día. “Muy contento, con muchas ganas. Hablé con muchos compañeros y me han hablado muy bien del club. Contento por llegar acá, por arrancar la pretemporada y por seguir con lo que hicieron el año pasado, que construyeron un lindo grupo”, señaló. Además, recordó un antecedente personal especial ante Ciudad: “Debuté en Primera en el partido de Copa Argentina en La Plata. Fue un momento especial, lo recuerdo con mucho cariño y eso también da buenas sensaciones”.
Lautaro Villegas, delantero de 28 años proveniente de Racing de Córdoba, destacó la experiencia previa del plantel y el objetivo de sostener lo logrado. “Es replicar un poco la buena campaña del año pasado. Sabemos lo dura que es la categoría, casi todos tenemos experiencia y sabemos que va a ser difícil, pero estamos para afrontar el desafío”, expresó. En la misma línea, Maxi Gutiérrez remarcó la exigencia del torneo: “Dar lo mejor de cada uno para una competencia tan dura como esta. Prepararnos bien, hacer una buena pretemporada y tratar de hacer lo mejor”.
Guillermo Sánchez, recientemente llegado desde Patronato de Paraná, fue uno de los más extensos al explicar por qué eligió Bolívar. “Me tocó enfrentarlos muchas veces y siempre me hablaron bien del club. Uno pide referencias cuando va a un lugar nuevo y fueron buenas, entonces no había mucho más que pensar”, afirmó. Sobre los objetivos, fue claro: “Al ser un club que logró el ascenso, el objetivo de base es mantener la categoría. De ahí para arriba, todo lo que venga es bueno. Es una categoría muy fuerte, en canchas difíciles, donde sacar un punto es importante y también hacer valer la localía”.
Finalmente, Rambert también se refirió a su vínculo familiar con la ciudad, aunque aclaró que lo fue descubriendo con el tiempo. “La realidad es que yo no sabía mucho. No llegué a ver jugar a mi viejo (es hijo de Sebastián Pascual Rambert, conocido como “el avioncito”) y a mi abuelo no lo conocí, pero sí sabía que a mi papá le gustaba venir acá, venía mucho con la familia y tiene un muy buen recuerdo del lugar”, contó. Un dato más que suma a la identificación temprana de los refuerzos con un club que ya puso en marcha su ilusión en la Primera Nacional.
