CARLOS LEMOS, 21 AÑOS COMO BOMBERO VOLUNTARIO: “YO SOY LO QUE SOY GRACIAS A LA INSTITUCIÓN”

A punto de cumplir 21 años como bombero voluntario, el jefe del Cuerpo Activo de Bomberos Voluntarios de Bolívar, Carlos Lemos, repasó sus inicios en la institución, el valor de la vocación de servicio, los desafíos de coordinar un cuerpo de 56 integrantes y la importancia que tienen tanto la capacitación como la contención humana en cada emergencia. Además, destacó el rol del voluntariado y reconoció que todo lo que es hoy se lo debe a la institución.

Lemos recordó que ingresó al cuartel en 2002, con apenas 18 años, impulsado por un amigo que finalmente abandonó la carrera en las primeras clases. Contó que él mismo estuvo a punto de dejar, pero que una intervención de Horacio Darretche, entonces responsable de los aspirantes, terminó cambiando su destino. “No, yo no te lo voy a aceptar. Si querés abandonar, andá y decíselo a Néstor González (el por entonces Jefe)”, le dijo en aquel momento Darretche. Según relató, ese episodio fue determinante para que continuara y descubriera una vocación que terminaría marcando toda su vida.

El actual jefe aseguró que la institución fue moldeando su personalidad y su recorrido personal. “Yo soy lo que soy gracias a la institución”, afirmó, al tiempo que enumeró que allí conoció a su esposa, construyó amistades, desarrolló buena parte de sus conocimientos y hasta encontró vínculos relacionados con su actividad laboral. Por eso explicó que, cuando el Consejo Directivo le propuso asumir la jefatura, sintió que era una manera de devolver parte de todo lo que Bomberos le había brindado.

Durante la entrevista también se refirió a las dificultades que implica sostener un cuerpo integrado exclusivamente por voluntarios, quienes deben compatibilizar las emergencias con sus trabajos y obligaciones familiares. Explicó que hay horarios especialmente complejos para reunir personal suficiente y que cada salida demanda rápidas evaluaciones para determinar cuántos efectivos movilizar. “En cuestión de segundos tenemos que resolver la situación”, resumió, destacando que esa capacidad surge de la capacitación y el entrenamiento permanente.

Lemos remarcó además el valor del acompañamiento emocional en los siniestros y recordó experiencias en las que debió contener a personas atrapadas dentro de vehículos mientras trabajaban para rescatarlas. Consideró que, en muchos casos, la asistencia psicológica resulta tan importante como la tarea operativa y señaló que ayudar a las víctimas a salir mentalmente de la situación crítica forma parte del trabajo cotidiano del bombero.

Consultado sobre la posibilidad de transformar el sistema en un servicio rentado, fue categórico al sostener que el voluntariado debe mantenerse. “Si fuese pago ya pierde esa magia”, expresó. Para el jefe del cuerpo activo, el compromiso desinteresado, el amor por la institución y las ganas de capacitarse son pilares fundamentales que se verían afectados si la actividad dejara de ser voluntaria.

Actualmente, el cuartel cuenta con 56 bomberos activos y el objetivo es llegar a unos 60 integrantes para responder adecuadamente a las necesidades del distrito. Lemos destacó que quienes ingresan conocen desde el primer día las exigencias y responsabilidades que implica la actividad, en una institución cada vez más profesionalizada y con mayores requerimientos de capacitación.

Finalmente, reconoció que retirarse será uno de los momentos más difíciles de su vida. Aunque la normativa establece el pase a reserva a los 60 años, admitió que le costará alejarse de una actividad que lo acompaña desde la juventud. “Todo lo que soy se lo debo a la institución”, reiteró, sintetizando el profundo vínculo que mantiene con Bomberos Voluntarios de Bolívar.

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