CADA 30 DE AGOSTO SE CONMEMORA EL DÍA INTERNACIONAL DE LAS VÍCTIMAS DE DESAPARICIONES FORZADAS
Cada 30 de agosto se conmemora el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, una fecha establecida por las Naciones Unidas en 2010 para recordar a quienes fueron privados de su libertad y cuyo paradero continúa sin conocerse. En Bolívar, la jornada también encuentra eco a través de la Federación Latinoamericana de Asociaciones de Familiares de Detenidos-Desaparecidos (FEDEFAM), organización de la que forman parte los bolivarenses Sebastián Marina y Mónica Ochoa, quien destacó la importancia de mantener vigente el reclamo por memoria, verdad y justicia.
“Es un día que, si bien fue establecido por la ONU en 2010, Fedefam, de la que forman parte dos bolivarenses como Sebastián Marina y yo, fue una de las organizaciones que más luchó por que se estableciera también acá en Argentina, recordando a todas las personas desaparecidas en forma forzada y violenta”, explicó Ochoa. La referente señaló además que FEDEFAM tiene entre sus objetivos acompañar a las familias que atravesaron la desaparición de un ser querido y sostener sus reclamos de verdad, justicia y reparación. La desaparición forzada implica la privación de libertad de una persona por agentes del Estado o con su autorización, seguida de la negativa a reconocer esa situación o informar sobre su paradero.
La fecha tiene un significado particular para Argentina y Latinoamérica, donde familiares de víctimas y organizaciones de derechos humanos impulsaron durante décadas el reconocimiento de esta problemática. FEDEFAM promovió la creación de esta jornada en 1981 y, casi tres décadas después, la Asamblea General de las Naciones Unidas la oficializó mediante una resolución adoptada en diciembre de 2010. “Es importante destacar siempre esto, pero más en este año 2026, que ha sido declarado institucionalmente como el año de la memoria, de los DDHH por la memoria, la verdad y la justicia”, remarcó Ochoa.
En ese marco, la referente también destacó un hecho reciente que volvió a poner en primer plano la importancia de las investigaciones y de las herramientas científicas para reconstruir historias que permanecieron inconclusas durante décadas. “Esta semana que pasó ha sido importante porque el banco genético pudo dar a conocer la identidad de una persona desaparecida en Córdoba”, señaló. Se trata de Alejandro Ernesto Jesús Jerez Bodereau, cuyos restos fueron identificados recientemente en el marco de las excavaciones realizadas en las inmediaciones del ex centro clandestino de detención La Perla. Jerez Bodereau había sido secuestrado a los 22 años y trasladado a ese centro clandestino.
La identificación de Jerez Bodereau se concretó a partir del trabajo conjunto del Banco Nacional de Datos Genéticos y el Equipo Argentino de Antropología Forense, y permitió restituir su identidad después de casi medio siglo. Con este caso, ya son 30 las personas identificadas a partir de las excavaciones realizadas en esa zona de Córdoba. Además, el perfil genético de Jerez Bodereau podrá incorporarse al Banco Nacional de Datos Genéticos y contribuir a la búsqueda de un hijo o hija que, según informó Abuelas de Plaza de Mayo, todavía continúa siendo buscado.