BOLIVARENSES DESPEDIDOS DEL SERVICIO METEOROLÓGICO NACIONAL: “NO CREEMOS QUE VAYAMOS A SER LOS ÚNICOS”

Daniela Comas y Daniel Cazabat, trabajadores recientemente cesanteados de la Estación Bolívar del Servicio Meteorológico Nacional, relataron cómo vivieron la desvinculación y aseguraron que, aunque “se veía venir”, no esperaban que fuera inmediata y explicaron que ambos tenían contrato hasta fin de año: “Nosotros dos teníamos contrato hasta 31 de diciembre”. En ese sentido, indicaron que lo que preveían era “la no renovación”. No cobraron indemnización por estar bajo modalidad de contratos temporales desde hace 14 años.

Ambos trabajadores contaban con más de una década en el organismo y cuestionaron las condiciones laborales dentro del Estado. “El Estado exige que el privado después de dos contratos consecutivos ya se pase a planta permanente, pero el Estado no lo cumple”, afirmaron. Además, describieron la inestabilidad contractual: “Contratos consecutivos de un año tuvimos desde que arrancamos hasta 2024, después fueron los de 3 meses”.

Sobre sus funciones, detallaron que se desempeñaban como “observador meteorológico de superficie”, una tarea clave para la recolección de datos. “Es el que mide todo: la temperatura, la presión, la nubosidad, la visibilidad”, explicaron, y advirtieron sobre los límites de la automatización: “Con la tecnología todo lo que sean medidas cuantificables lo podés medir, pero fenómenos aislados no los vas a poder medir”. En esa línea, remarcaron la importancia del trabajo humano en la interpretación: “La interpretación de qué tipo de nube es, qué profundidad tiene, todo eso lo hace una persona, no lo hace una máquina”.

Consultados sobre el impacto de los despidos, señalaron que la reducción de personal afectará la calidad del servicio: “básicamente lo que van a hacer es sobrecargar a la gente que quedó”. También alertaron por las consecuencias productivas, especialmente en actividades como la siembra y la cosecha, donde “dependemos pura y exclusivamente de la lluvia”.

En cuanto a la situación personal, Comas explicó que había comenzado a anticiparse con la apertura de un cotillón, mientras que Cazabat contó que es docente y desarrolla software. Ambos coincidieron en el impacto económico y emocional de la medida: “Es un dinero que vos tenías y que el mes que viene ya no lo tenés”, y remarcaron la dificultad de haber sido notificados de un día para el otro.

Finalmente, advirtieron que la situación podría profundizarse: “No creemos que vayamos a ser los únicos”, señalaron, y agregaron que el recorte alcanzaría a más trabajadores en los próximos meses, incluso a quienes están en planta permanente. También pusieron el foco en el impacto humano de estas decisiones: “Hay gente que tiene casi 30, casi 40 años de trabajo en el servicio… que se vayan porque les bajan el contrato es horrible”, concluyeron.

Deja un comentario