SE CUMPLE UN AÑO DEL ASCENSO DEL CLUB CIUDAD DE BOLÍVAR A LA SEGUNDA DIVISIÓN DEL FÚTBOL ARGENTINO
Que el tiempo pasa rápido no es ninguna novedad, es la sensación que tenemos cada año cuando empieza a irse octubre, como en este caso. Pero vaya si pasarán rápido los días y los meses que ya hace un año de esa gloriosa tarde en San Nicolás, cuando el “Cele” venció por penales a Atlético de Rafaela y logró la hazaña de meter a Bolívar en las planas mayores del fútbol argentino.
Fue un partido discreto, pero que tuvo sobre el epílogo todos los tintes emotivos propios de una final. Penales errados en ambos lados, esa atajada memorable de Enzo Álvarez a Albertengo para mantener con vida a Ciudad, el gol de Maciel y, finalmente, el penal de Affranchino a las nubes para desatar la alegría de los 1500 hinchas celestes que habían viajado para acompañar al equipo.
Aún hoy, cuesta entender el lugar en el que quedó parado Bolívar dentro de la coyuntura del fútbol argentino. Un club chico de una ciudad chica del interior bonaerense pasó a ser protagonista del escalón previo al fútbol grande, a compartir divisional con clubes históricos como Ferro, Chacarita, Colón de Santa Fe, Quilmes, entre otros.
En el medio, pasó de todo. Una renovación de plantel bastante significativa. Basta con ver, por ejemplo, que de todos los que convirtieron en esa tanda de penales, sólo Maciel permanece en la plantilla. Un listado escueto de futbolistas, sin grandes estrellas, pero sí con muy serios profesionales que batallan cada semana en la dificilísima Primera Nacional.
Así es que Ciudad, un año después de aquel ascenso, sigue soñando con otro. Porque ya se aseguró un lugar en el reducido por el segundo ascenso a la Liga Profesional y porque, como decía la remera que estrenaron en aquel domingo nicoleño del 19 de octubre de 2025, “sólo se trata de insistir”. Ahí está el “Cele”, un año después, con los sueños a flor de piel y un futuro que convoca a inventar nuevas ilusiones.