LA URDAMPILLETENSE ANDREA RICCI CONTÓ CÓMO FUE CORRER EL RALLY “LOCOS DE LA PATAGONIA”
La urdampilletense Andrea Ricci fue una de las pocas mujeres que participó este año del Rally “Locos de la Patagonia”, la travesía que une distintos puntos del sur argentino a bordo de vehículos clásicos. En diálogo con Qué Pasa en Bolívar, relató cómo vivió su primera experiencia en el evento, habló de las durísimas condiciones climáticas, del espíritu solidario que caracteriza al grupo y aseguró que ya piensa en volver el próximo año.
Ricci explicó que el rally “hay que vivirlo como para sentirlo” y describió un ambiente marcado por la camaradería entre los participantes. Contó que muchos llegan con vehículos viejos, algunos incluso comprados pocos días antes de largar, y que durante el recorrido los propios participantes van reparando desperfectos en el camino. “Es una calidad humana increíble”, resumió. También señaló que, aunque esperaban nieve y lluvias, tuvieron jornadas soleadas, aunque soportaron temperaturas de hasta ocho grados bajo cero, combustible congelado y noches muy frías, sobre todo para quienes dormían en carpas o dentro de los autos.
La participante detalló que las etapas no son una competencia de velocidad sino una travesía colectiva en la que “siempre vas acompañando al otro”. Indicó que recorrieron entre 250 y 500 kilómetros diarios, muchas veces por caminos de ripio y sectores aislados donde “no pasa gente”. En ese contexto, relató que los grupos se detenían para ayudar a quienes sufrían roturas mecánicas y hasta organizaban almuerzos improvisados al costado del camino, con picadas, chorizos y mates para todos. De los alrededor de 120 vehículos que partieron desde Bariloche, llegaron cerca de 70 al cierre en El Calafate.


Ricci, que reside en Neuquén desde hace más de 30 años pero vuelve periódicamente a Urdampilleta, contó que el rally reúne personas de distintos puntos del país e incluso de Chile y Uruguay. Explicó que el evento también beneficia económicamente a pequeños pueblos patagónicos, ya que los participantes consumen en comercios locales, escuelas y hospedajes de cada localidad.
Finalmente, aseguró que la experiencia “no es cara” y que está pensada para “gente laburante”, ya que muchos duermen en sus propios vehículos y comparten gastos. También remarcó que los premios del rally son simbólicos y valoran más el espíritu de la aventura que el orden de llegada. “No se corre para ganar, se corre para llegar”, afirmó, antes de invitar a quienes tengan un vehículo clásico a animarse a vivir la experiencia.

