HISTORIAS DE PUEBLO: UNA CAÑA DE PESCAR Y EL GESTO DE UN BOLIVARENSE HACIA UN NIÑO ILUSIONADO

La historia la contó Alberto en sus redes sociales, y rápidamente empezó a emocionar a vecinos de Bolívar. No es una historia grandilocuente, pero sí profundamente humana: la de un abuelo, su nieto Rafael y una ilusión tan simple como tener una caña de pescar.

Todo ocurrió en un remate de artículos generales, donde Rafael se enamoró de una caña y le pidió a su abuelo que se la comprara. Éste, sin dudar, le dijo que sí. Esperaron durante horas hasta que llegó el momento, pero cuando comenzaron las ofertas, el precio superó lo Alberto que podía pagar. Tuvo que bajarse. En ese instante, las lágrimas de Rafael lo dijeron todo. El abuelo intentó consolarlo prometiéndole que el lunes le compraría una, aunque el dolor de ese momento fue inevitable para ambos.

Pero la historia no terminó ahí. Esa misma noche, Alberto recibió un llamado de Sergio (el promotor del remate), quien le pidió que llevara a su nieto a la casa de Hugo, un vecino de Bolívar. Sin saber demasiado qué iba a pasar, fueron. Y lo que encontraron fue un gesto que los marcaría para siempre.

Hugo, con una generosidad enorme, decidió regalarle a Rafael no una, sino tres cañas de pescar. La tristeza se transformó en una alegría inmensa, de esas que quedan grabadas. Rafael volvió a sonreír, y Alberto también, conmovido por un gesto que no esperaba.

La publicación, cargada de emoción, es también un agradecimiento. Porque como escribió el propio Alberto, con muy poco se puede hacer feliz a un niño. Y porque historias como estas recuerdan que, en Bolívar, todavía hay gestos que valen más que cualquier cosa.

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