EL PJ BONAERENSE, EN CUENTA REGRESIVA: SEIS SEMANAS PARA DEFINIR UNIDAD O INTERNA; ¿Y EN BOLÍVAR?

El Partido Justicialista bonaerense ingresó en una etapa decisiva con un cronograma que deja apenas seis semanas para resolver si habrá una lista de unidad o una competencia interna abierta entre los principales sectores del peronismo provincial. El 8 de febrero será la fecha límite para el cierre de listas, mientras que la elección quedó fijada para el 15 de marzo, a días de que venzan los mandatos de las autoridades partidarias en los 135 distritos de la provincia.

El calendario comenzó a activarse tras la reunión de la Junta Electoral del PJ en la sede de Matheu, donde se estableció que el 22 de enero se exhibirán los padrones, el 3 de febrero vencerá el plazo para la presentación de avales y el 8 de febrero se conocerán los candidatos. En el entorno del gobernador Axel Kicillof sostienen que la unidad es posible, pero bajo dos condiciones claras: un candidato consensuado que no sea Máximo Kirchner y una representación equitativa del kicillofismo en los órganos partidarios.

En ese marco, Verónica Magario aparece como la principal figura impulsada por el Movimiento Derecho al Futuro para conducir el PJ bonaerense, aunque también se menciona al intendente platense Julio Alak como alternativa. Desde el axelismo aseguran que todos los escenarios siguen abiertos y, mientras se negocia, avanzan en la recolección de avales y la organización de una eventual interna, tarea que coordina Andrés “Cuervo” Larroque.

Del otro lado, el kirchnerismo mantiene el control formal del partido, con Máximo Kirchner al frente desde 2021 y con mayoría en la Junta Electoral. Aunque en su entorno hablan de “hacer todos los esfuerzos por la unidad”, también aparecen nombres como el del intendente de Lomas de Zamora, Federico Otermín, a quien algunos sectores presentan como una posible prenda de consenso, algo que en Gobernación miran con desconfianza por su pertenencia a La Cámpora.

La tensión interna se profundizó en las últimas semanas con episodios de conflictividad social en Quilmes y Lanús, que derivaron en fuertes cruces políticos y dejaron al descubierto el nivel de desconfianza entre los espacios. A esto se sumó la presión del kirchnerismo sobre Magario en el Senado bonaerense, donde se discute tanto la conformación de las autoridades como proyectos clave del Ejecutivo, en una pulseada que excede lo institucional y se proyecta directamente sobre la conducción partidaria.

Además de la disputa provincial, en marzo se renovarán las presidencias de las 135 unidades básicas bonaerenses, lo que promete trasladar la interna a cada distrito. En ese contexto, Bolívar no será la excepción: con Marcos Pisano —actual presidente del PJ local— enfocado en su rol como senador provincial, se abre el interrogante sobre quién conducirá el peronismo bolivarense. ¿Será el intendente Eduardo “Bali” Bucca, Franco Canepare o algún dirigente histórico que vuelva a escena, como ocurrió con el retorno de Mirta Linares al Concejo Deliberante? La respuesta, al igual que en la provincia, comenzará a definirse en las próximas semanas.

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