EL PERONISMO SE DEBATE ENTRE LOS LIDERAZGOS Y LA INTERNA PROVINCIAL: EN BOLÍVAR, AÚN NO HAY UN CLARO PANORAMA

El peronismo de la provincia de Buenos Aires transita semanas decisivas de cara al 15 de marzo, fecha en la que debe renovar autoridades partidarias, en un contexto atravesado por tensiones internas, disputas de liderazgo y definiciones estratégicas que también repercuten en los distritos del interior. Bolívar no es ajeno a ese escenario: con alrededor de 2.700 afiliados justicialistas, el armado local observa con atención un debate que aún no encuentra síntesis clara.

En el plano bolivarense, la figura más visible del sector alineado con el gobernador Axel Kicillof es Mónica Ochoa, presidenta local del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), una de las dos principales vertientes del justicialismo. Ochoa fue la encargada de reunir y presentar más de 50 avales solicitados por el mandatario provincial, un paso clave ante la eventual necesidad de competir con lista propia en el PJ bonaerense. Hasta el momento, no se produjo una reunión entre Ochoa y el intendente Eduardo “Bali” Bucca para abordar el posicionamiento local frente a la interna partidaria, una señal de que las definiciones aún están abiertas.

A nivel provincial, el tablero se movió con fuerza en las últimas horas tras el planteo de Máximo Kirchner, quien propuso que Axel Kicillof asuma directamente la presidencia del Partido Justicialista bonaerense como vía para desactivar la interna. El argumento es claro: quien gobierna la provincia debe conducir también el partido, alineando la estructura política con las prioridades del Ejecutivo y fortaleciendo, además, el perfil presidencial del gobernador de cara a 2027. La iniciativa, por ahora, no fue formalmente trasladada ni a Kicillof ni a los referentes del MDF, aunque dirigentes cercanos al actual titular del PJ aseguran que la intención apunta a ordenar y unificar al espacio.

En paralelo, desde el entorno del gobernador sigue ganando fuerza otra alternativa: la postulación de la vicegobernadora Verónica Magario para presidir el PJ bonaerense. Voceros del MDF reconocen que esa posibilidad “es cada vez más fuerte”, lo que muestra que, más allá del gesto de Máximo Kirchner, las discusiones internas continúan abiertas y sin una resolución definitiva.

El clima de fractura quedó expuesto con crudeza tras las declaraciones del intendente de General Villegas, Gilberto Alegre, alineado con Kicillof, quien cuestionó duramente a Cristina Fernández de Kirchner, de quien dijo que es una delincuente condenada por delitos comunes, y al kirchnerismo, al que definió como un “socialismo del siglo XXI” alejado del peronismo histórico. Sus dichos generaron un fuerte impacto y rápidas respuestas, entre ellas la del intendente de Pehuajó, Pablo Zurro, quien habló de “traidores y cagones” dentro del partido y pidió priorizar la unidad para enfrentar al gobierno nacional y defender a la ex presidenta.

El conflicto incluso escaló al plano federal, con gobernadores del interior expresando su malestar por el rol de La Cámpora en la conducción partidaria. En ese marco, el gobernador salteño Gustavo Sáenz lanzó duras críticas contra el manejo del PJ y reclamó que se devuelvan los partidos intervenidos a sus autoridades legítimas. Mientras tanto, en distritos como Bolívar, el peronismo sigue a la espera de definiciones, consciente de que lo que se resuelva en La Plata y en Buenos Aires tendrá impacto directo en la reorganización local del espacio.

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