CASI NULA REPERCUSIÓN DE LA REFORMA LABORAL EN LOS PERFILES POLÍTICOS LOCALES
Luego de la extensa sesión de ayer en la Cámara Baja, uno imaginaba que la aprobación de una Ley de esas características, tan cercana a la vida cotidiana de todos, la política local iba a ser una caja de resonancia. Tantas veces escuchamos hablar de Rusia, de Ucrania o de Estados Unidos en el Concejo Deliberante, que era de esperar que un hecho así, mucho más argento (incluso más argento que argentino), tuviese su rebote vernáculo. Pues no, mi ciela.
De lo que quien escribe pudo relevar en las redes sociales (la caja de resonancia de estos tiempos), sólo se produjeron dos hechos concretos, referidos a la aprobación de la Reforma Laboral, que se terminará de cocinar a fin de mes en el Senado Nacional.

Algunos militantes de izquierda y, creo, otros más cercanos al kirchnerismo, se reunieron en el Centro Cívico para poner unos carteles con leyendas como “No a la reforma laboral esclavista”. Fueron pocos, los de siempre, los que quizás más claros tengan sus ideales. Pero pocos. Muchísimos menos que cuando se debatía la cualidad pública de la educación, por ejemplo. Podríamos pensar que la convocatoria fue con poca antelación, pero en las marchas de los sindicatos también hubo poca gente. Ahí podríamos culpar a una probable falta de representatividad.
Y dentro de la oposición local (insisto, de lo que alcancé a relevar), sólo José Gabriel Erreca expuso sus sensaciones. “Hay momentos en los que el silencio no es opción. Escuché la intervención de Pablo Juliano (diputado de Provincias Unidas) y sentí orgullo. Porque cuando muchos especulan o miran para otro lado, él eligió hablar claro: NO a una reforma laboral que pone en riesgo derechos conquistados”, señaló el ex Intendente y actual presidente de la Sociedad Rural, y agregó: “La política es ética, es coherencia y es tener el coraje de sostener convicciones, aun cuando sea más fácil callar. No podemos hacernos los distraídos. Defender el trabajo es defender la dignidad”. En esa publicación recibió comentarios de apoyo por parte de Emilia Palomino y el dirigente de la SUEC, Guillermo Fernández.
No se vieron (o no vi) más publicaciones al respecto. Ni de otros radicales, ni de los peronistas, ni de los kirchneristas. Tampoco dijeron nada los libertarios, que podrían haber celebrado otra “batalla” ganada, allá donde las roscas las hacen los mejores artesanos del torno político.
Es raro. O quizás no tanto.