SORTEAR PARA SOLTAR: RUBÉN MONTERO, ENTRE SUS AUTOS CLÁSICOS Y UN MERCADO EN TRANSFORMACIÓN
Rubén Montero, titular de Rubén Montero Automotores, habló sobre el sorteo de uno de sus autos clásicos, las dificultades que atraviesa el mercado automotor y el problema de las multas de tránsito que quedan asociadas a los vehículos y no directamente a sus conductores. En una entrevista con Qué Pasa en Bolívar, reconoció que el año fue difícil para las agencias, explicó cómo las nuevas condiciones de financiación modificaron las ventas y reclamó un sistema que permita identificar las infracciones con sus responsables, sin trasladar deudas de un propietario a otro. Mientras tanto, continúa con la venta de números para sortear uno de sus clásicos, una decisión que también lo lleva a pensar qué destino tendrán esos vehículos que forman parte de su historia personal.
El sorteo, que permanecerá abierto hasta el 18 de diciembre, se difunde especialmente en grupos de aficionados a los autos clásicos, con la intención de llegar a quienes realmente valoran el vehículo. Montero contó que también incorporó al sorteo un teléfono como incentivo para atraer a otros interesados, aunque reconoció que desprenderse de uno de sus autos no es sencillo. La iniciativa, sin embargo, tiene una motivación que va más allá de la venta: “¿Qué van a hacer mis hijas con todas estas cosas?”, se preguntó, al reflexionar sobre el futuro de su colección. En ese contexto, planteó incluso la posibilidad de impulsar un museo de autos clásicos en Bolívar, una propuesta que, consideró, podría tener valor cultural y turístico.

En cuanto a la actualidad del sector, Montero definió el año como “muy duro” y señaló que las ventas cuestan, los números no cierran y los usados pierden valor. Explicó que la llegada de nuevas marcas, especialmente chinas, modificó el mercado y contribuyó a corregir los sobreprecios que habían alcanzado los vehículos cero kilómetro cuando la oferta era limitada. Esa situación también repercute en los usados, que antes se mantenían sobrevaluados por la falta de unidades nuevas. A esto se suma la financiación: mientras algunos cero kilómetro ofrecen planes de 12 o 18 meses con tasa cero para una parte del valor, las opciones para usados siguen siendo más limitadas. Por eso, la agencia también recurre a promociones propias, como financiar el 50% del vehículo en seis meses sin interés, un costo que debe absorber el propio vendedor.
Montero sostuvo que la trayectoria y la confianza siguen siendo importantes para una agencia local, aunque ya no alcanzan por sí solas para concretar una operación. “La confianza yo creo que está en que el cliente viene y te dice: ‘Mira, Rubén, en este número te lo compro, pero me llegás a este número’ y a veces los números no sirven”, explicó. También advirtió que las agencias deben adaptarse a una oferta cada vez más amplia de modelos y tecnologías. En ese sentido, anticipó que trabajan con la posibilidad de incorporar vehículos eléctricos o híbridos enchufables y que esperan mostrar nuevas alternativas en la próxima exposición de la Cámara Comercial, prevista para el 13 y 14 de noviembre.
Otro de los puntos centrales de la entrevista fue el problema de las multas de tránsito que quedan asociadas a los vehículos. Montero explicó que las agencias pueden encontrarse con infracciones anteriores que aparecen después de haber concretado una transferencia y de que el comprador haya pagado las multas que figuraban al momento de la operación. “¿Cómo le haces entender, no? ‘Mirá, vos sabés que quedó una multa colgada…’ No lo podés hacer”, describió. Según señaló, esa situación genera pérdidas imprevistas y dificulta conocer el resultado real de cada negocio. Por eso, reclamó que las infracciones se vinculen al DNI del responsable y no al automóvil.
Para Montero, el problema también se origina en las diferencias entre los sistemas de los municipios: cuando una jurisdicción se incorpora al sistema de registro, pueden aparecer infracciones anteriores que hasta ese momento no figuraban. La solución, sostuvo, debería garantizar que las multas se registren de manera completa y oportuna, para evitar reclamos tardíos entre compradores, vendedores y agencias.
Entre la necesidad de desprenderse de algunos de sus clásicos, la adaptación a un mercado automotor que cambia aceleradamente y los obstáculos administrativos que afectan las operaciones, el empresario enfrenta un escenario que exige revisar estrategias constantemente. Y, mientras busca nuevas oportunidades comerciales, también empieza a pensar cómo preservar para el futuro una pasión que durante años formó parte de su vida cotidiana.