DÉBORA ALBANO Y UN VISTAZO AL SISTEMA EDUCATIVO: “LOS DOS PRIMEROS AÑOS DE SECUNDARIA ESTAMOS ALFABETIZANDO”
La docente bolivarense Débora Albano realizó un crudo diagnóstico sobre la actualidad del sistema educativo, al advertir dificultades en la lectura y la comprensión, pérdida de autoridad en las aulas, problemas de convivencia y una creciente sobrecarga de tareas administrativas. La reflexión surgió durante una entrevista en Todo esto que pasa, el programa de Qué Pasa en Bolívar que se emite los miércoles a las 13 por YouTube y por FM Medium. Al referirse a los resultados de las pruebas PISA y a las dificultades que atraviesan las escuelas, Albano aseguró que quienes trabajan en las aulas ya anticipaban ese escenario: “Los resultados de las PISA a mí no me llaman la atención porque quienes estamos en las aulas sabíamos que esto iba a pasar”.
Con más de 20 años de trayectoria en el sistema educativo, la profesora señaló que percibe un deterioro en las condiciones de enseñanza respecto de años anteriores. “De lo que yo exigía, de lo que esperaba, de lo que recibía hace 10 años atrás, hace 6 años atrás, a hoy, hay un abismo”, expresó. Para Albano, la pandemia marcó un quiebre del que todavía no se logró salir por completo. Entre las dificultades que observa en el nivel secundario, mencionó que los estudiantes llegan con problemas de lectura comprensiva, escritura y atención, al punto de que, según describió, “los dos primeros años de secundaria estamos alfabetizando”. También cuestionó que la escuela deba asumir cada vez más tareas de contención y resolver situaciones que exceden su función pedagógica.
La docente consideró que la crisis responde a múltiples causas y no puede atribuirse exclusivamente a los estudiantes, sus familias o los educadores. Mencionó las dificultades para convocar a las familias, las crisis emocionales posteriores a la pandemia, los problemas para manejar la frustración y los conflictos de convivencia. A ese panorama sumó la pérdida de autoridad en el aula y el uso del celular como un factor que complica la atención.
Albano también manifestó preocupación por el futuro de la profesión y la falta de nuevos docentes. Recordó una publicación propia en redes sociales en la que escribió “el último que apague la luz”, al pensar en la jubilación de quienes llevan años trabajando en las escuelas y en la escasa incorporación de jóvenes al sistema. Aunque aclaró que conserva su pasión por enseñar y que hay grupos que la alientan a seguir, reconoció que en determinados momentos siente que su vocación se debilita.
Por último, cuestionó la burocracia y la pérdida de autonomía pedagógica de los docentes. “Mucho trabajo administrativo y burocrático y hemos perdido mucha autoridad en el aula”, resumió. Según planteó, la cantidad de proyectos y actividades obligatorias dificulta sostener una planificación a largo plazo y decidir cómo abordar los contenidos. También puso en duda el sentido de las jornadas institucionales en las que los educadores expresan sus problemas sin saber si alguien analiza esas conclusiones: “Siempre digo lo mismo, ¿quién lee todo lo que nosotros decimos?”. Pese al diagnóstico crítico, Albano dejó en claro que no considera una opción rendirse, aunque advirtió que recuperar las condiciones de enseñanza requiere atender un problema que atraviesa a toda la comunidad educativa.