ALBERTO FERRO, CASI 40 AÑOS MIRANDO EL CIELO: “LA METEOROLOGÍA MANEJA TODO”
La Estación Meteorológica del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) en Bolívar atraviesa una etapa marcada por la reducción de personal, que modificó sus horarios y dinámica de trabajo, mientras sus observaciones continúan siendo fundamentales para la elaboración de los pronósticos. Entrevistado en “Todo Esto Que Pasa”, Alberto Ferro, encargado de la dependencia, repasó además la historia de la estación, explicó cómo se genera y transmite la información meteorológica y se refirió al fenómeno de El Niño, sobre el que pidió “informarlo en forma moderada” y evitar alarmas innecesarias.
Ferro llegó al Servicio Meteorológico Nacional en noviembre de 1987, casi por una circunstancia familiar. En aquel momento, la estación funcionaba en una vivienda ubicada cerca del Club Independiente y dos mujeres que estaban a cargo buscaban incorporar personal de suma confianza. Tras realizar la capacitación correspondiente, comenzó una actividad que rápidamente despertó su interés. Sin embargo, aquella estación tuvo una corta vida: una inspección determinó que no podía continuar dentro de la planta urbana y en 1988 fue trasladada al aeródromo, donde se conformó una dotación junto a trabajadores que habían llegado desde Pehuajó tras la inundación de esa ciudad.
A lo largo de los años, la estación llegó a contar con nueve observadores y funcionaba durante las 24 horas. La situación cambió con la reducción de personal y actualmente son tres trabajadores, con turnos de 12 horas y dos días de franco. “La estación meteorológica lo único que hace es una observación diaria, horaria”, explicó Ferro. Temperatura, humedad, viento, visibilidad, nubosidad y fenómenos como niebla o tormentas son algunos de los datos que registran. Esa información se transmite en tiempo real al centro de cómputos del SMN en Buenos Aires, donde es procesada y luego enviada a la Organización Meteorológica Mundial. “Nosotros no hacemos pronóstico”, aclaró, y explicó que el trabajo de los observadores es aportar la información que luego utilizan los pronosticadores.
En ese esquema, Ferro destacó también la importancia del radar meteorológico para seguir la evolución de las tormentas. Respecto del fenómeno de El Niño y las perspectivas para los próximos meses, consideró que la situación debe ser observada con atención, especialmente por las condiciones actuales de las napas y la posibilidad de precipitaciones importantes en algunas regiones. “Yo en el tema de los fenómenos siempre digo que es bueno informarlo en forma moderada, para no alarmar de gusto”, sostuvo. Según explicó, el Litoral aparece entre las zonas con mayor probabilidad de precipitaciones, mientras que la provincia de Buenos Aires presenta escenarios diferentes según el sector.
Finalmente, el encargado de la estación se refirió con pesar a la salida de sus compañeros Daniel Cazabat y Daniela Comas, producto de la reducción de personal. “A mí me tomó por sorpresa. Yo sabía que venía una depuración, pero nunca me imaginé que nos iban a tocar las dos personas que nos tocaron”, expresó. Ferro consideró que la disminución de la dotación no sólo modificó la vida laboral del pequeño grupo, sino que también afecta la cobertura de información. “Tocar la parte operativa es muy importante”, advirtió, y puso como ejemplo la situación de una aeronave que pudiera necesitar información meteorológica durante una franja horaria en la que la estación permanece sin personal. “La meteorología es fundamental porque hoy maneja todo, absolutamente todo. Maneja el campo, maneja la industria, maneja todo, la humanidad directamente”, concluyó.