El penal que erró Messi contra Polonia en la fase de grupos; la atajada de “Dibu” contra Australia en octavos; el insólito foul de Pezzella y el gol de Paises Bajos en cuartos; la épica intervención de Emiliano Martínez contra Kolo Muani en la final… cuántas veces Argentina estuvo a punto de perder el Mundial de Qatar?

Es que jugar la Copa del Mundo es mucho más parecido a lo que pasó esta noche que a lo que fue la fase de grupos contra Argelia, Austria y Jordania, donde Argentina jugando bien o regular siempre dio la sensación de no poner en peligro los tres puntos. Hoy Cabo Verde nos dio la bienvenida al Mundial.

Es que el equipo insular africano dejó el alma en la cancha y nos dio una lección de que los partidos se ganan en la cancha y de que en la cancha son 11 contra 11, dos de las frases más remanidas y ciertas del glosario futbolero. De nada sirvieron las comparativas realizadas en la previa, como que con el pase de Enzo Fernández se podía comprar dos veces el plantel completo de los dirigidos por Bubista.

Con un Vozinha que vino a este Mundial en “Modo Dibu” y una decena de futbolistas tan aplicados como conocedores de sus limitaciones, Cabo Verde se las ingenió, no sólo para estar siempre en partido, sino para que los argentinos viéramos como buen negocio ir al tiempo extra, cuando allá por el minuto 95 los africanos tomaron posesión de la pelota con el partido 2 a 2.

Es tan cierto que el segundo gol caboverdiano fue “de otro partido” como que ninguno de los tres goles argentinos fue producto de una gran jugada colectiva.

Hoy Argentina tuvo problemas para defender, sobre todo en los retrocesos, y poco peso a la hora de atacar. Incluso, como hacia rato no pasaba, hoy pareció ser un equipo Messidependiente para crear opciones de ataque. Encima, el “10”, aunque marcó un golazo propio de su jerarquía, no tuvo un partido descollante ni mucho menos. Almada no lo acompañó, De Paul estuvo errático, Enzo Fernández no pesó y Lautaro Martínez apenas si pudo jugar una pelota prolija en ataque.

Lo más destacable del partido de este viernes es que, si bien ganar siempre es importante, mucho más importante es ganar jugando mal o sin superar al rival, porque eso significa que hay margen de mejora. Scaloni seguramente tomó nota de las varias falencias que Cabo Verde le destapó a Argentina. Sería contrafáctico pensar en qué habría pasado si los “Tiburones Azules” hubiesen tenido una mayor jerarquía individual, pero no hay dudas de que Egipto la tiene y más adelante Suiza, Colombia o Ghana (que todavía están jugando) también la tendrían.

Hoy le sonó el despertador a la selección campeona del mundo. El humilde y estoico Cabo Verde jugó con el corazón en la mano y le dejó a la albiceleste el mensaje de que repetir la hazaña de Qatar no será tarea fácil. Argentina tiene material, pero para construir otro sueño hará falta bastante más que eso.

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