CLAUDIO LÓPEZ: “UNO VA A LA GUERRA, PERO NO VUELVE NUNCA DE LA GUERRA, O NO VUELVE COMO ERA”

Claudio López, excombatiente de Malvinas, repasó su experiencia en la guerra durante una entrevista en el programa “Todo Esto Que Pasa”, donde reflexionó sobre cómo fue cambiando el significado del 2 de abril con el paso del tiempo. “Todos los 2 de abril van cambiando, no hay uno igual al otro”, aseguró, y explicó que ya no lo vive desde lo estrictamente bélico, sino desde el vínculo con sus compañeros: “Es como que el 2 de abril es, no te digo de festejo, pero sí de alegría por estar y poder compartir con mis compañeros un montón de cosas”.

López tenía apenas 19 años y cumplía el servicio militar en Puerto Belgrano cuando se produjo la “recuperación” de las islas. Recordó que la noticia fue sorpresiva y que no tenían dimensión de lo que vendría: “Cuando invaden las islas es medio sorpresa, nadie estaba enterado de nada”. Con el correr de los días, sin embargo, comenzaron a percibir la magnitud del conflicto. Sobre la decisión política, fue contundente: “Yo creo que no lo pensaron”, y agregó que hubo una fuerte “improvisación” al no prever la respuesta británica.

El excombatiente relató que su compañía partió hacia Malvinas el 6 de abril, apenas cuatro días después del desembarco inicial. “No fuimos antes por una cuestión de transporte”, explicó. Pese a la inexperiencia, reconoció que en un primer momento lo vivieron como un orgullo: “Sabíamos que eramos muy pocos, creíamos que iba a ser como un privilegio para nosotros”. Sin embargo, también admitió las limitaciones: “No teníamos preparación de combate, no había experiencia”.

Ya en las islas, describió condiciones extremas y una rutina marcada por la precariedad: “No tenés dónde comer, no tenés baño, no tenés nada, nada”. El clima hostil y la falta de recursos hacían que todo fuera más difícil: “En Malvinas empieza a llover a la mañana… y a los 10 minutos llueve o empieza a nevar. Es tremendo”. En ese contexto, el paso del tiempo se volvía interminable: “Para mí habían sido más de dos meses y medio, era una locura lo que había pasado”.

Sobre el combate, recordó especialmente los días finales en Monte Tumbledown, donde vivió enfrentamientos directos. “El día 13 a la noche empezó un bombardeo bastante intenso… y no paró”, relató, y detalló que el enfrentamiento se extendió durante 12 horas. En ese escenario, el miedo se hacía presente, aunque muchas veces se procesaba después: “Cuando terminó… empezamos a tener ese miedo posterior a lo que había pasado, pero era porque habíamos tenido mucho miedo ahí”.

Finalmente, López reflexionó sobre las secuelas que dejó la guerra y fue categórico: “Uno va a la guerra, pero no vuelve nunca de la guerra o no vuelve como era”. Señaló que el estrés postraumático “no cambia nunca, eso es para toda la vida”, y definió el conflicto como una injusticia: “La guerra de Malvinas fue una injusticia en todo sentido”. Aun así, concluyó que la recuperación de las islas por la vía diplomática es posible.

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