CIUDAD BATALLÓ TODO EL PARTIDO, PERO RIVER LO GANÓ SOBRE EL FINAL CON UN GOL DE PENAL

Con un gol de Juan Fernando Quintero, de penal, a los 41 minutos del segundo tiempo, River Plate derrotó 1 a 0 al Club Ciudad de Bolívar y avanzó a los dieciseisavos de final de la Copa Argentina. Así empezaría una crónica cualquiera, pero para nuestra ciudad el partido tuvo otros matices… y siempre se puede elegir ver el vaso mitad lleno o mitad vacío.

Quien quiera ver la mitad vacía, podrá decir que otra vez se perdió, que Ciudad sigue sin meter un gol en la Copa Argentina, que de nada sirvió bancar el cero propio durante 86 minutos, etc.

Pero hay mucho para que vean quienes quieran ver la mitad llena. Ciudad estuvo en partido a lo largo de los 97 minutos de juego, porque incluso después del gol tuvo algún tiro libre a favor, en el que sólo faltó ver a Ruffinetti buscar un cabezazo heroico.

En el primer tiempo, tuvo un buen arranque, hasta que River hizo pie. Del minuto 10 al final de la etapa inicial, el “Millonario” manejó los hilos del partido, pero nunca pudo vulnerar la resistencia de la defensa celeste, que tuvo en su arquero a una de las figuras del partido. Galván y Quintero probaron de media distancia, pero no acertaron al arco. Ruberto y Salas pudieron ser productivos, pero nunca resolvieron bien.

Ya en el complemento, Ciudad tuvo en los pies de Álex Díaz una chance que podría haber sido lapidaria para River, pero “Pope”, en una posición inmejorable, tras una cesión de Caraballo, le erró al arco y le perdonó la vida a los del “Muñeco” Gallardo. Enseguida, River respondió con un remate de Galván entrando al área que se estrelló en el travesaño.

El resto del segundo tiempo se jugó casi de igual a igual, con Ciudad supliendo con amor propio un cansancio evidente, aprovechando para refrescarse un poco con los buenos ingresos de Duarte y Mucignat. Sin embargo, cuando el cotejo se encaminaba a una nada despreciable definición por penales, llegó un penal antes de tiempo. Elías Martínez rozó a Freitas cuando se les terminaba la cancha y el árbitro Ramírez no dudó una milésima en sancionar la pena máxima. Juanfer Quintero pateó con fuerza al medio, Ruffinetti se arrojó a su izquierda y River se sacó el peso de encima.

Se pudo ver la amargura de algunos jugadores del “Cele”, por lo cerca que estuvo la posibilidad de definir por tiros desde el punto penal. Sin embargo, una vez procesada la derrota, seguramente quedarán positivas conclusiones. Fueron dos partidos históricos en cuatro días, los dos primeros oficiales después de una dura pretemporada. Ojalá el domingo, ante Los Andes, en el estreno oficial del remozado Estadio Municipal, llegue la hora del triunfo, para un grupo que parece merecerlo.

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