LOS “THERIANS” SE ORGANIZAN EN CIUDADES DE LA ZONA: ¿PUEDE EL FENÓMENO SOCIAL LLEGAR A BOLÍVAR?

Algunas publicaciones en redes dan cuenta de encuentros de jóvenes “therians” para los próximos días en Olavarría y Pehuajó. Mientras que en algunos el fenómeno causa burlas o indignación, para otros puede ser una experiencia social necesaria. Qué Pasa en Bolívar conversó con María Sol Leal, profesional en psicología social, quien afirmó que “identificarse con un animal puede funcionar como un recurso simbólico bastante potente: a veces es fuerza, a veces es protección, a veces es manada”.

La primera pregunta, básica e introductoria, es ¿quiénes son los Therians?

Los “therians” son personas que experimentan sentir una identificación profunda con un animal de manera simbólica, identitaria o espiritual. No es que creen que son un animal físicamente, sino que, subjetivamente, vivencian serlo. Desde la mirada psicosocial, podríamos comprenderlo como una construcción de identidad y pertenencia grupal, especialmente visible y amplificada por las redes sociales.

¿Por qué creés que surge esa necesidad y por qué especialmente en los jóvenes de la primera adolescencia?

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Yo creo que surge ahí porque la primera adolescencia es el momento donde todo se mueve. El cuerpo cambia, la mirada del otro empieza a pesar más que la de la familia y comienzan aquellas preguntas como “¿quién soy?”. En esta nueva etapa todavía no hay una identidad consolidada, entonces el adolescente prueba, ensaya, se identifica intensamente. Necesita pertenecer, pero también diferenciarse.

Identificarse con un animal puede funcionar como un recurso simbólico bastante potente: es una forma de expresar algo interno que todavía no tiene palabras. A veces es fuerza, a veces es protección, a veces es manada. Además, hoy las redes sociales amplifican eso. No solo permiten que esa identificación exista, sino que la validan, la organizan en comunidad y le dan lenguaje. Más que verlo como algo extraño, yo lo pensaría como un modo de tramitar identidad y pertenencia en un momento de evolución en donde eso es central.

El hecho de que mucha gente se burle del tema o se escandalice, ¿creés que genera como efecto potenciador, en una etapa de vida en la que se desafían todas las normas?

Por supuesto, yo creo que sí. En la adolescencia hay algo muy fuerte que tiene que ver con correrse de lo que el mundo adulto espera. Es una etapa donde se tensionan las normas, donde incluso incomodar puede volverse una forma de afirmarse. Entonces, cuando aparece la burla o el escándalo, muchas veces eso no debilita el fenómeno… lo refuerza. Porque si el afuera critica, el adentro se une más. Se arma un “nosotros” contra “ellos”. Y en una etapa donde pertenecer es tan importante, esa oposición puede consolidar todavía más la identidad. A veces lo que el adulto intenta apagar con risa o juicio, termina dándole más consistencia simbólica. No siempre la reacción social desactiva. A veces organiza.

Se empiezan a ver movimientos “therians” en ciudades cercanas como Pehuajó u Olavarría. ¿Lo ves posible en una ciudad como Bolívar?

Sí, lo veo posible. En ciudades chicas como Bolívar quizás tarda más en hacerse visible, pero los adolescentes hoy están mucho más conectados entre sí por redes sociales que por territorio, porque, lo digital actualmente precede a lo presencial.

¿Qué le sugerirías a los padres?

Lo primero que les sugeriría es que no entren en pánico. La adolescencia es una etapa de exploración de la identidad. Identificarse con algo (ya sea una estética, un grupo o una figura simbólica) no significa automáticamente que haya un problema. Más que discutir si está bien o mal, yo les sugeriría escuchar a sus hijos. Preguntar qué significa para su hijo o hija esa identificación, qué encuentra ahí, qué siente cuando forma parte de eso.

Si hay diálogo, hay posibilidad de acompañar. Si hay burla o prohibición inmediata, muchas veces se genera más distancia.

También es importante observar algo: ¿es una expresión identitaria que convive con la vida cotidiana (escuela, vínculos, intereses) o está reemplazando todo lo demás y generando aislamiento? Ahí sí habría que mirar con más atención.

Acompañar no es validar todo sin límites, es estar presentes sin ridiculizar. Porque cuando un adolescente se siente escuchado, no necesita gritar su identidad para sostenerla. En sí, la clave es escuchar antes de juzgar.

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