AUNQUE AÚN HAY CAUTELA, EL JUSTICIALISMO BOLIVARENSE ACOMPAÑARÍA A KICILLOF EN UNA POSIBLE INTERNA

El pasado viernes, en la “casa peronista” de Sarmiento y Arenales, se realizó una reunión de la que participaron referentes y simpatizantes del PJ bolivarense, a fin de consensuar los caminos a seguir de cara a la renovación de autoridades de partido. Las elecciones serían el 15 de marzo, pero este 8 de febrero se deberán presentar las listas.

A menos de una semana, a nivel provincial aún no hay una definición, ya que aunque la mayoría dice preferir una lista de unidad, Máximo Kirchner y La Cámpora por un lado y, principalmente, el gobernador Axel Kicillof y su Movimiento Derecho al Futuro por el otro, se están moviendo para sus propios armados. A finales de la semana pasada trascendió que Máximo sugeriría el nombre de Axel para encabezar una lista única, pero hasta ahora son sólo eso: trascendidos.

En ese contexto, el viernes el peronismo bolivarense habría tomado la decisión de acompañar al gobernador o al candidato que él proponga para presidir el partido a nivel provincial. De la reunión participaron desde el Intendente Eduardo “Bali” Bucca hasta la edil Mónica Ochoa, principal referente del MDF en Bolívar.

No obstante, hay quienes ponen reparos a esa decisión, con el argumento lógico de que en política todo es muy vertiginoso y cambiante. Es posible que algunos militantes, más “cristinistas” que justicialistas, aguarden con expectativa algún pronunciamiento de CFK en caso de que finalmente no haya unidad a nivel provincial. Lo que sí parece es que la única facción que se ha movido para juntar avales es la que responde a Kicillof.

¿SERÁ “BALI” EL PRESIDENTE A NIVEL LOCAL?

Nadie lo desmiente y, por supuesto, mucho menos lo confirman. Ocurre que en este último tiempo ha ocurrido que el Intendente es quien asume la presidencia del partido, incluso el actual titular es Marcos Pisano, quien fue ungido en 2022.

Pero también es cierto que Bucca tendrá por delante, quizás, los dos años más difíciles de toda su carrera política, con un municipio necesitado de un refresh y, sobre todo, con una coyuntura desfavorable a nivel nacional, bien distinta a la que le tocó en su anterior experiencia como intendente, ya que hoy es casi imposible pensar en “algún centro” del mileísmo, ya sea en asistencia económica o en obra pública.

Así, seguramente quedará en Bali la decisión final, si acepta el rol de presidente de partido o declina la oportunidad y propone algún nombre. Lo que sí parece ser seguro es que nadie se animaría a discutirle hoy el rol de liderazgo, que terminó de consumar en la previa de las elecciones de septiembre, cuando nucleó en su lista a casi todo el peronismo bolivarense.

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